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Quince de agosto
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AREQUIPA
Los Characatos Bolivia, Chile y Perú son Provincias olvidadas de la República Independiente de Arequipa. Moquegua y Tacna son sus Distritos y Puno y Cuzco, sus Pueblos Jóvenes. En Lima, los de “la cría”, son de Huacho. En Arequipa, son de Camaná, pero en la ciudad misma, los exponentes clásicos de su “espíritu”, son los “Characatos”: bonachones, rurales y casi “caídos del palto”, grandazos, sin malicia y generosos, sufren de la discriminación de sus propios paisanos que se consideran los “avivatos” por antonomasia. Por eso el apelativo de “Characatos” se aplica con profundo sentido irónico, conforme el principio de la identidad de los contrarios. País de recia personalidad y controvertida geografía, no es sierra ni costa, sino “cuesta”. Así pueden gozar de las ventajas de la una o de los privilegios de la otra, según las conveniencias de la protección oficial. Si a la costa se le eximen los tributos, son costeños; si a la sierra se le otorgan subvenciones, son serranos. Hay que tener siempre “una pica en Flandes”. Juristas de nacimiento, tienen una profunda vocación política y religiosa: todos estudian para Presidente o Cardenal. Secos por naturaleza como su clima, poseen un sentido del humor muy parco. Casi carecen de “correa”, pese a que producen los mejores cueros “do mundo”. Por lo demás, en nada se quedan “chicos”. Su clima, “eterno cielo azul, puro sol”. Su leche sabe a “Gloria” y los británicos resultan unos huachafos frente a ellos haciendo toffees. Hay camarones en todos los desagües; huatacay, cebollas, ajos (los mejores del planeta), en todos los jardines; los cuyes se pasean por las calles, y en las picanterías, los varones hacen demostraciones de valor frente al rocoto, ese ají de doble llanto. Todo es grande, desde la Plaza, la Catedral y los Portales, hasta el “rachi”, el “bebé” de chicha y el “mojontuyo”: tremendo hueso capaz de sazonar más de diez mil chupes. Arequipa es una verdadera exageración de la naturaleza. En eso, parecen hermanos de los brasileños, son “cariocas” de altura: 2,300 metros sobre el nivel del mar. Cualquier arequipeño es como “el Increíble Hulk”: se transforma en otro hombre cuando le entra la “nevada”. Se olvida de todo, no saluda ni a su padre, pierde el apetito y se le cierra le entendimiento. Es la influencia del Misti, su volcán y eterno adoratorio. Así son ellos, no erupcionan nunca. Sus “revoluciones” se las hacen otros: Sánchez Cerro y Odría, por ejemplo. Pero cuando se encrespan, las hacen en Lima, como Don Nicolás de Piérola. Hay tres clases de arequipeños: El arequipeño de mierda: nacido en Arequipa, de padres y abuelos arequipeños, se casa con arequipeña; vive, trabaja y muere en Arequipa; sueña con ser sepultado en el Convento de Santa Catalina; es serio, laborioso y machista. “Loncco” puro. Tal vez por eso lo mejor que tiene Arequipa son sus mujeres: sinceras, cultas, trabajadoras, amorosas y honestas. Es su manera de reaccionar contra el machismo. El criollo arequipeño: Bohemio, hospitalario y amiguero, alegre y botarate. Ocioso en su tierra, pero trabajador en Bolivia. Hace gala de un regionalismo deportivo y rinde culto a la amistad. El arequipeño cosmopolita: Hijo y nieto de arequipeños, vive en Lima, sueña con su tierra y piensa como chalaco: saperoco, palabreador y enamorado. El Perú está lleno de arequipeños. Un joven de Arequipa, en trance de viajar a Lima, recibía entre muchos, el siguiente consejo de su padre: “Hijo mío, cuando te pregunten de dónde eres, nunca digas de Arequipa, sino simplemente del Sur”. -Pero padre, ¿por qué tengo que negar a mi tierra? -Por modestia, hijo de mi alma, por modestia. No tienes derecho de humillar a los demás.... VIVA AREQUIPA
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Fotografias enviadas por Beto Montoya un buen amigo mollendino. |